Camino. Crédito: Gabriel Doyle

Si hay algo común que me sucede es que en los portales de desarrollo de videojuego, al menos una vez por año, leo la historia de algún chico prodigio, o grupo de ellos, con un éxito en la industria. Igualmente, casos de éxito de personas contemporáneas. El punto es que eso tiene dos resultados; me motiva aun más, o me quita las ganas de hacer algo.

Hace algún tiempo mi profesor de batería me prestó un libro llamado “The Art of Bop Drumming“, por John Riley. Leer un extracto de ese libro, que siento aplicar perfectamente al desarrollo de juegos, me recuerda que no importa lo que los otros hayan o estén haciendo, sino lo que yo puedo hacer para lograr mis objetivos.

Definir Metas

La meta de ser el mejor baterista que puedas ser es admirable, pero probablemente no lo suficiente específico para llevarte a donde quieres ir. Años atrás, el presidente John F. Kennedy enfocó la psique de los Americanos y dirigió el desarrollo de nuestro programa espacial cuando dijo, “Vamos a colocar a un hombre en la luna para el final de la década!”. Compara esta meta específica al deseo de “Tener el mejor programa espacial”.

Competencia

Las personas son competitivas por naturaleza. Mientras ciertos aspectos del negocio de la música son bastante competitivos, tocar música no es una competencia. Aun así, las personas gustan comparar unas otras el cómo ejecutan el instrumento y su nivel de éxito. Darse cuenta el dónde te encuentras puede ser un proceso bien estimulante y alentador. El saber que otros han trabajado duro y se han transformado en músicos más completos que tú, debería estimularte a trabajar más duro y tomar más en serio el eliminar tus debilidades. Desafortunadamente, algunos se desaniman y frustran cuando se dan cuenta que no tocan tan “bien” como quisieran, o que alguien más joven toca mejor que ellos.

Tony Williams, nacido en 1945, estalló en la escena musical en 1963. A los 17 años, se encontraba tocando con Miles Davis y sonando grandioso. Steve Gadd, también nacido en 1945, comenzó a tener presencia en la escena musical en 1975, a los 30 años. Imagina cuan diferente sería la escena musical hoy día si el joven Steve Gadd se hubiese frustrado y dejado de tocar al compararse con Tony en 1964 ó 1965. Ambos son grandes músicos que han influenciado a muchos. Cada quien se desarrolla a su propio ritmo. Elvin Jones realizó su primera grabación a los 29 años. Art Blakey comenzó a dirigir los Jazz Messengers a los 37. Recuerda, la música es una carrera de vida, y un crecimiento significativo toma tiempo.

En Venezuela, para muchos, ser desarrollador profesional de juegos es un sueño que sólo un puñado ha logrado convertir en una realidad, es por ello que cierro la entrada compartiendo un dicho que un amigo alguna vez colocó en Facebook y, al igual que el extracto anterior, es generador de motivación.

Ten un sueño y ponle fecha para que deje de ser sueño y se convierta en meta.

Imagen principal: Gabriel Doyle.